Los números duros seducen: El Salvador reportó un desplome impresionante en homicidios; fuentes de seguridad de Estados Unidos (OSAC) señalan 2,4 homicidios por cada 100.000 habitantes en 2023 y cifras muy bajas en 2024. Cuando un país disminuye la violencia de este modo, la gente vuelve a caminar, el comercio respira y el turismo vuelve a aparecer. Es normal que muchos digan: “Esto era lo que tocaba”.
Pero aquí viene el “pero” (ese animalito que vive en todas las conversaciones serias): el descenso ocurrió en el contexto del régimen de excepción vigente desde 2022, con detenciones masivas, ampliación de la detención previa y un sistema presionado por la rapidez… a veces a costa del debido proceso.
Amnistía Internacional ha advertido sobre detenciones arbitrarias, tortura y muertes bajo custodia en ese marco. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos también publicó un informe sobre el estado de excepción y sus impactos en los derechos humanos.
Y para rematar la dimensión “geopolítica con olor a gasolina”: reportes recientes documentan que migrantes venezolanos fueron enviados por Estados Unidos a El Salvador y surgieron denuncias graves sobre lo que vivieron allí; un juez federal en Estados Unidos ordenó facilitar el retorno de algunos de ellos para que puedan presentar sus casos. Cuando una cárcel se convierte en “servicio de exportación”, el asunto deja de ser solo salvadoreño: se convierte en un precedente mundial.
Entonces, ¿qué nos enseña el CECOT a quienes miramos desde Colombia, desde Atlanta, desde cualquier rincón del planeta donde el crimen se mezcla con la desigualdad y la corrupción?
1. La mano dura puede reducir el crimen…
2. …pero si la corrupción le pone “modo turbo”, el remedio se vuelve veneno.
Y ahí sí terminamos (con humor amargo) en la versión tropical del desastre: una megacárcel “VIP”, aire dañado, presupuesto volado y el capo viendo Netflix en la suite presidencial. 🏛️💨
Colombia — y, en particular, ciudades golpeadas como Cali — no necesita “Cárceles de Instagram”. Necesita algo menos fotogénico y más efectivo: justicia que funcione, investigación e inteligencia para ir contra los jefes, colegios y salud, donde hoy hay reclutamiento, y una oportunidad real para que el “pelado” no tenga como única escalera social la banda del barrio. Eso no suena épico… pero cambia de país.
— Equipo Sendero Saludable 💚
Creador Digital | Escritor Independiente ✍🏼
Traducción, Compendio y Edición
Granjas Integrales Inteligentes, https://codac.net













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